La primera actividad estaba relacionada con el control respiratorio. Esta actividad la dividimos en dos partes distintas:
- Individualmente cogimos una cañita y un trozo de papel cada uno de nosotros. A la orden de ¡YA! que decía la maestra debíamos poner el papel contra la pared y con la ayuda de la cañita debíamos mantener el papel en la pared sin que este se cayese. Para que el papel no cayera debíamos soplar por la cañita controlando el flujo de aire que por ella salía. El objetivo de la actividad era aguantar el mayor tiempo posible sin que se cayese el papel.
- Nos colocamos por parejas para poder llevar a cabo esta parte de la actividad. La maestra nos repartió un puñado de judías a cada una de las parejas. Debíamos realizar un dibujo, letra o figura con la ayuda de la cañita usando simplemente la inspiración y la expiración.
Al realizar la primera parte de la actividad tuve problemas dado que soplaba flojo o no cogía el aire suficiente y el poco que cogía no lo sabía fraccionar. Sin embargo, en la segunda parte de la actividad, podía aguantar y formar con facilidad la figura que habíamos decidido mi compañera y yo. Este tipo de actividades me parecen ideales para trabajar en Educación Infantil dado que controlar la respiración es fundamental para el mantenimiento de la atención, la liberación de estrés, la relajación, etc.
La segunda actividad consistía en aprender la canción de "Yo tengo un pianito". Primero aprendimos la letra, luego el acento, el compás y la subdivisión de la canción. Posteriormente la instrumentamos con un triángulo, una caja china y unas claves. Cada uno de los instrumentos representaba una parte de la canción:
- El triángulo es el acento.
- Las claves son el pulso
- La caja china es la subdivisión
Nos colocamos en seis grupos, cada dos grupos tenía un mismo instrumento. Los instrumentos se pasaban entre los componentes del grupo al finalizar una semifrase de la canción. Seguidamente, identificamos la canción con la partitura mediante un juego en el que había que ordenar la partitura de la canción. Una vez ordenada la partitura interpretamos el ritmo con las palabras rítmicas y cantamos la canción asimilando la grafía para poder desordenarla y seguir leyendo la partitura.
Cuando asimilamos la partitura y después la desordenamos y somos capaces de leerla así es gracias al aprendizaje significativo, es decir, a partir de algo conocido podemos cantar diferentes partes de manera desordenada.
Objetivos
- Controlar la respiración con las dos primeras actividades.
- Aprender una nueva canción del repertorio.
- Discriminar los elementos del compás de la canción.
- Acompañar la canción con instrumentos de manera coordinada.
- Relacionar la canción con su representación convencional (partitura).
- Hacer una lectura rítmica y melódica de la partitura.
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